PEDROGUERRERO ANGELASANTANA

La Historia de Pedro Guerrero: Un Clamor por Justicia que Perdura Más de un Siglo

En el año 1838, el señor Pedro Guerrero y su esposa Doña Ángela Santana de Guerrero compraron al señor Ánadeso Leonardo 156,504 tareas de tierra. Dichos terrenos fueron medidos, deslindados y homogeneizados en 1883, y al año siguiente, en 1884, recibieron los títulos de propiedad a su nombre.

Años después, la empresa multinacional Central Romana Corporation despojó por la fuerza a Pedro Guerrero y a sus hijos de ese patrimonio legítimamente adquirido. En esas tierras, la familia desarrollaba ganadería, cultivos agrícolas y otras actividades de agricultura. Para consumar el despojo, Pedro Guerrero y uno de sus hijos fueron asesinados, y sus viviendas fueron incendiadas en Caimoní, Higo Prieto y en lo que hoy se conoce como Batey Guerrero, lugar donde residía la familia.

En 1924, durante la ocupación militar norteamericana en la República Dominicana, se otorgaron de manera ilegítima los derechos de propiedad de estas tierras a la Central Romana Corporation. Este acto viola lo dispuesto por la Constitución de la República Dominicana, que en su Capítulo 7, Artículo 73 establece que toda decisión emanada de un gobierno subversivo que afecte derechos del Estado o de particulares queda nula y sin efecto.

Asimismo, el Artículo 51 de la Constitución reconoce el derecho a la propiedad, señalando que ninguna persona puede ser despojada de sus bienes salvo que éstos hayan sido declarados de utilidad pública y previo pago acordado entre ambas partes.

Los sucesores de Pedro Guerrero hacemos un llamado al país y al mundo: fuimos despojados de nuestras tierras hace más de 100 años. Sin embargo, hoy, con la ayuda de Dios —quien guía esta lucha— y con la unidad de todos los Guerreros de la República Dominicana y del extranjero, reclamaremos nuestros derechos.

Los tribunales dominicanos, en múltiples ocasiones (1912, 1914, 1916, 1918 y el último fallo en 1995 en San Pedro de Macorís), han reconocido a favor de la familia Guerrero, acogiéndose a lo que establece la ley en materia de derechos adquiridos. No obstante, resulta inaceptable que, un siglo después, se presente un título falso ante el Tribunal de Tierras de San Pedro de Macorís y que éste sea validado.

Esta es una voz de alerta: Guerreros del país y del mundo, levantemos nuestras voces. Unámonos al movimiento “Guerreros Unidos” para reclamar lo que, por ley y por historia, nos corresponde.

Contamos con el respaldo de la Fundación Pedro Guerrero. No estamos solos.
Guerreros Unidos – ¡Jamás Seremos Vencidos!